SANTIAGO DEL ESTERO.- El sacerdote católico Carlos Luis Marozzi declaró durante más de dos horas en el juicio en Santiago del Estéro por secuestro, torturas y desaparición de personas antes y durante la dictadura, y admitió haber visto a prisioneros maniatados y vendados en el Batallón 401, cuando era capellán del Ejército.

Fue citado porque fue nombrado varias veces en las declaraciones de los testigos, que señalaron haberlo visto en la época de la dictadura y en los lugares de detención. El presbítero era capellán del Ejército durante esos años.

Marozzi insistió que desconocía por completo la existencia de la represión ilegal, a pesar de que iba todos los días al cuartel militar, justamente en el período cuando este sitio se había convertido en el principal centro de detención ilegal de la dictadura en Santiago del Estero.

El sacerdote, actual párroco de Nuestra Señora de Sumampa, quien, según el relato de varios testigos, visitaba a presos políticos en las cárceles de hombres y de mujeres, dijo que no recuerda haber recibido denuncias sobre los tormentos que se aplicaban a los detenidos, según publicó hoy el diario "El Liberal".

Manifestó que tampoco supo aquel entonces que hubiera desaparecidos. Aceptó, pese a ello, haber visto prisioneros, con los ojos vendados, maniatados y sentados en el suelo, en la cuadra principal de esa institución militar, de acuerdo con lo publicado por el portal Eldiariodesantiago.com.ar

Luego se contradijo y reconoció haber actuado de nexo entre algunas familias, que buscaban a sus hijos desaparecidos, poniéndolos en contacto directo con el jefe del batallón, el general Correa Aldana.

Dijo, además, que su actividad como capellán del Ejército, su actividad se limitaba a dar clases de religión y los sacramentos. "Era un civil común y corriente, no tenía grado, pero me daban el trato de un capitán”, afirmó.

También consignó que tenía como misión visitar a un grupo determinado de detenidos en los penales, aunque manifestó que no sabía que existiera una distinción entre presos políticos y comunes.

Consultado sobre si recibió denuncias de los presos políticos, declaró que no, ya que solamente se limitaba a hablar con ellos de religión. Acerca de las condiciones de detención en esos años, afirmó que los hombres y sobre todo las mujeres estaban en buenas condiciones. “Las mujeres estaban perfectamente vestidas” recordó y rescató la limpieza absoluta en el penal de mujeres. Además, dijo que no recordaba el nombre de los detenidos, pero sí que era gente joven.

Interpelado por las querellas, negó haber realizado una misa en el Penal de Varones por la aparición con vida de Cecilio Kamenetzky y de Mario Giribaldi, tal como lo señalan varios testimonios de ex presos políticos que ya sabían de la muerte del asesinato del estudiante.

Luego, relató un episodio cuando recibió a una delegación escolar en el Batallón y los niños le preguntaron por personas que permanecía en una habitación con los ojos vendados. Marozzi dijo que pensó que "se trataba de soldados" que había sido castigado. Preguntado acerca de si esas personas llevaban uniforme, Marozzi contestó: "no, eran civiles". (Especial)